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Mayor Potencia ≠ Mejor Fusión

13 de febrero de 2026 por
Mayor Potencia ≠ Mejor Fusión
Lucero Pachon

En la fusión por lecho de polvo con láser (LPBF), es tentador asumir que aumentar la potencia del láser mejorará automáticamente la fusión y la densidad de la pieza. Si bien la potencia es un parámetro clave, la manufactura aditiva es extremadamente sensible a cómo se aplica esa energía. Llevar la potencia demasiado lejos —especialmente sin ajustar otros factores— puede resultar contraproducente. Aquí es donde el mito de que “más es mejor” comienza a desmoronarse.


Cuando la densidad de energía supera cierto umbral, puede generarse un fenómeno conocido como keyholing: un baño de fusión profundo y estrecho que atrapa vapor y forma vacíos. Estas burbujas de gas se expanden o colapsan durante la solidificación, debilitando la pieza desde el interior. El resultado es porosidad interna que a menudo no es visible externamente, pero que compromete drásticamente la resistencia a la fatiga, especialmente en componentes de misión crítica.


En lugar de depender únicamente de la potencia, los ingenieros deben considerar la Densidad de Energía Volumétrica (VED) como una métrica compuesta. Esta combina la potencia, la velocidad de escaneo, la separación entre pasadas (hatch spacing) y el espesor de capa. Cada uno de estos parámetros influye en cómo se distribuye la energía a través del lecho de polvo. Un VED equilibrado reduce defectos mientras logra una fusión adecuada y una integridad mecánica óptima.


En última instancia, los mejores resultados no provienen de configuraciones de láser “a fuerza bruta”, sino de una calibración inteligente. Ajustar finamente las estrategias de escaneo para materiales y geometrías específicas permite optimizar el comportamiento del baño de fusión sin introducir estrés térmico ni vacíos. La mayor potencia es solo una herramienta más, no una solución universal.